Nuestro plan era que en cuanto llegáramos a San José, nos iríamos directo a Jacó... Eso no sucedió. Lo que sucedió fue que llegamos en la noche a San José y los autobuses salían hasta cierta hora y no nos dio tiempo de tomarlo, así que nos quedamos en un hotel HORRIBLE -no me acuerdo cómo se llama pero se que era terrible-, se veía super sucio y además era muy creepy. En fin, pasamos la noche y nos levantamos tempranito al día siguiente para tomar el autobús hacia Jacó. Después de no se cuanto tiempo -era poco- llegamos a Jacó. Teníamos pensando quedarnos en Las Camas Hostel, pero cuando llegamos vimos que el hostel estaba CERRADO, no cerrado de "vuelvo en 10 minutos", NO. Estaba cerrado de abandonado y se veía que había estado así muchísimo tiempo. Así que después de poner cara de asombro, de no sabemos qué vamos a hacer y de vamos a apurarnos porque no hemos desayunado y tenemos mucha hambre, nos pusimos a caminar los alrededores de Jacó para buscar un hotel.
Caminamos -no mucho, la verdad-, desayunamos y encontramos el hotel: Cabinas Antonio. No es nada del otro mundo, pero es lo mejor al mismo tiempo. Nosotros pagamos como USD 20 por una habitación con baño privado, 2 camas -una individual y una matrimonial- y cable. Además el hotel tenía cocina que podías usar y nosotros llevábamos días queriendo hacer arepas -comida típica venezolana-, así que decidímos quedarnos ahí. Nos acomodamos, nos cambiamos y salimos corriendo a la playa.