July 19, 2012

Mexico D.F.

Volvemos a donde empezamos: México. Nos vinimos en autobús desde Panamá -son más o menos 3 días de viaje en Ticabus- hasta Tapachula y ahí compramos un boleto de avión hasta el D.F. Llegamos en la mañana y agarramos un taxi hasta el Mexico City Hostel (MCH) que queda en el Zócalo -que es como la plaza central del D.F-. Nos chequeamos, desayunamos y subimos las infinitas escaleras del MCH hasta nuestro dormitorio -punto negativo para el MCH: NO tienen ascensor-.


Una vez en el dormitorio lo que hicimos fue dormir porque estábamos demasiado cansados del infinito viaje. El día que llegamos no hicimos nada, solo comimos, caminamos por los alrededores del zócalo y nos preparamos porque al día siguiente nos esperaba Teotihuacán. Así que nos levantamos tempranito, agarramos el metro hasta no me acuerdo cuál terminal de autobuses era y tomamos un autobús que nos dejó en la entrada de la zona arqueológica. Desde la entrada, caminamos un poco hasta la taquilla para comprar los tickets. Una vez comprados los tickets y vistos los puesticos de souvenirs que hay antes de entrar, seguimos nuestro camino hacia la Calzada de los Muertos -el nombre de todas esas cosas, a mi, me parece demasiado creepy-.


Después de quedarnos con la boca abierta por el excelente estado en el que tienen esa zona arqueológica, nos fuimos hacia la Ciudadela, que es donde está en templo del Quetzalcóatl y es uno de los templos principales de la zona arqueológica. Salimos de la Ciudadela y seguimos caminando por la Calzada de los Muertos hasta la Pirámide del Sol. Detrás de esa pirámide, hay un museo donde les explican todo lo relacionado a esta zona arqueológica y si no compraron souvenirs en las tienditas de la entrada, pueden aprovechar a comprar ahí. Al salir del museo, subimos a la pirámide. Desde arriba se ve toda la zona arqueológica, la vista es demasiado BRUTAL. Cuando bajamos, nos vimos rodeados de vendedores ambulantes, que también pueden aprovechar si no compraron souvenirs y de verdad quieren llevarse un recuerdito. Venden desde tonterías -como un "silbato" en forma de jaguar, en el que pones las manos de cierta forma y hace sonidos como los de un jaguar, nosotros compramos uno porque yo me antojé jaja- hasta objetos hechos en obsidiana... ¿El precio? Siempre pueden regatear. Bajamos de la pirámide y seguimos caminando hasta que llegamos a la Pirámide de la Luna, la que queda al final de la Calzada de los Muertos.

Pirámide del Sol

Pirámide de la Luna desde el tope de la Pirámide del Sol
Pirámide de la Luna

Vista desde la Pirámide de la Luna
Para el momento que llegamos al tope de la pirámide, ya mis pies no daban para más. Así que decidimos agarrar el autobús de regreso e ir a pasear por ahí -quedarse en el hostel no era una opción-. Así que como era relativamente temprano, decidimos ir al Monumento a la Revolución Mexicana, que para el 2010 estaba cerrado porque estaba en mantenimiento. Así que, después de poner caras largas, nos fuimos al Museo de Arte Popular, que -si mal no recuerdo- queda relativamente cerca de ahí. La entrada estaba alrededor de los USD 3 (dependiendo del cambio), igual pueden revisar en su página antes de ir. Este museo es loquísimo, a mi me encantó. Es como si estuvieras en un gran centro de artesanías y cosas típicas de México.

Cuando nosotros fuimos, en la entrada, había como un trencito que contaba la historia de la independencia de México y todos los "muñequitos" eran calaveritas. La verdad es que no se si eso lo tenían allí sólo porque era el Bicentenario de la Independencia de México -así como en muchos otros países latinoamericanos- o porque siempre esta ahí, pero bueno... La mayor parte de la exhibición permanente son alebrijes, que son como unos "muñequitos" que hacen los artesanos de México. Son lindísimos, porque son super coloridos. Cuando salgan del museo, asegúrense de pasar por la tiendita si quieren llevarse algunos souvenirs.




Alebrije
Después de eso, fuimos al Paseo de la Reforma. Una de las avenidas más espectaculares del D.F. y es famosa porque está el Monumento a la Independencia o como mejor se conoce el Ángel de la Independencia. Es sencillamente, impresionante. Vale la pena quedarse hasta la noche porque son vistas completamente distintas, a pesar que es la misma calle.



Regresamos al hostel y caímos rendidos hasta el día siguiente que fuimos a Xochimilco. Cuando llegamos al puerto donde están las trajineras, nos subimos a una y empezamos el recorrido por los canales y las islitas. Es un paseo que recomiendo 100%, es super lindo y relajante. Además es muy cómico ver como pasan otras trajineras vendiendo comida típica mexicana -con exceso de picante jajaja-. Ahí fuimos a un "museo" de fauna y vimos, además de lo común, un Axolotl que no es más que un anfibio con una cola, pero que tiene todo un fondo mitológico. De ahí fuimos a un mercadito de flores que queda en una de las islitas, hay cualquier cantidad de flores y plantas raras, yo me las quería llevar TODAS pero obviamente era algo imposible. 

Trajineras

Axolotl -se pronuncia ajolote-

Esto me recordó a una escena de Alicia en el País de las Maravillas (La fiesta del jardín)
Regresamos al embarcadero y de ahí fuimos a la Plaza Garibaldi, donde había un festival de mariachis y tacos. Habían demasiados puesticos de comida típica mexicana, pero predominaban los tacos. Todo estaba super bien organizado. Comimos en uno de los restaurantes que están en la plaza y de ahí fuimos a averiguar los tickets para la lucha libre. Hay dos arenas: la México y la Coliseo y los tickets dependen de dónde estén las butacas dentro de la arena. Nosotros compramos unos de los más baratos y se veía bien, además que no era como que una pelea clásica y no había tanta gente. Lamentablemente no tengo fotos, porque te quitan la cámara en la entrada y no se pueden tomar fotos. Creo que nosotros fuimos a la Arena Coliseo a ver una de las peleas y fue demasiado GENIAL. Es una experiencia única. Se terminó la lucha libre y nos regresamos al hostel. 

--Ya para ese momento la gente estaba eufórica por la celebración del Bicentenario de la Independencia, así que no importaba si era muy tarde, había gente en la calle y los negocios cerraban tardísimo. Era genial ver a las personas vestidas de la cabeza a los pies con los colores de la bandera mexicana. --

Zócalo

De nuevo, caímos rendidos hasta el día siguiente. Ese día era la celebración del Bicentenario y al día siguiente nos regresábamos a Caracas. Así que nos quedaba poco tiempo y mucho por hacer. Así que bajamos las infinitas escaleras del MCH y nos dirigimos hacia la recepción para pagar y la señorita -muy amargada, por cierto- nos pregunta que si nosotros nos íbamos ese día y nosotros le decimos que no, que nosotros habíamos dicho que nos quedábamos hasta el día siguiente. Entonces como ella no tenía eso anotado en su no se dónde, dijo que no nos podíamos quedar ahí porque ya esa habitación la habían reservado y no tenían cupo y blablabla. Nosotros amablemente le dijimos que por favor nos indicara un hotel para quedarnos porque nos íbamos al día siguiente y adivinen qué, con su cara de amargura nos dijo que no, que ella no sabía nada, que estaba muy ocupada y que teníamos que desocupar ese día porque ya tenían reservaciones. 

Todos los puntos negativos para el MCH. 1. No tienen ascensor y las escaleras son eternas y super cansonas 2. La gente que te atiende -o por lo menos las que nos tocaron a nosotros- es super amargada 3. No hay baños privados en ninguna de las habitaciones, así que hay que compartir baño con todo el hostel y si te dan ganas de ir al baño a medianoche tienes que subir o bajar escaleras para ir -dependiendo del cuarto y de si eres hombre o mujer- 4. NOS BOTARON y además no nos ayudaron, ni siquiera nos dieron el nombre de algún hostel u hotel que quedara cerca porque "es un evento demasiado importante y viene gente de todo el mundo para verlo"...

Después del incidente y que yo saliera botando fuego por todos lados, salimos a comprar mil tarjetas telefónicas para llamar a absolutamente todos los hoteles de la guía y todos nos decían que estaban full... Hasta que conseguimos uno que tenía una habitación disponible y además TENÍA ASCENSOR -pero cuando nosotros llegamos no servía porque se había ido la luz jajaja-. 

Así que después de quedarnos aliviados, aprovechamos el tiempo que nos quedaba para ir a visitar el Templo Mayor. Es un sitio arqueológico distinto a todos porque queda en el centro de la ciudad, y además está debajo de la Catedral Metropolitana -que nosotros no logramos ver porque estaba cerrada por los preparativos del bicentenario-. El recorrido del sitio arqueológico es corto, lo que de verdad vale la pena es el museo. ES INMENSO y solo está dedicado a la parte arqueológica. No dejen de ir si están en el D.F.

Al salir, fuimos a buscar nuestras cosas para mudarnos de hotel. y descansar un poco porque en la noche era la celebración y queríamos estar presentes. Tengo que decir que los mexicanos botaron la casa por la ventana, la celebración fue demasiado espectacular. Las carrozas alegóricas eran perfectas, el desfile fue sencillamente espectacular y las diferentes tarimas con las distintas bandas fue buenisimo, todo estaba super organizado. 

Lo único que nos quedaba por ver era el Museo Nacional de Antropología, así que al día siguiente nos levantamos super temprano y fuimos los primeros en llegar al museo -con bolsos y todo porque nuestro vuelo salía en la tarde-. Recorrimos todo el museo, lo más rápido que pudimos, así que no lo apreciamos mucho y nos faltó una exhibición, pero las cosas más importantes las vimos. Este museo es ESPECTACULAR, todo está organizado por salas y por épocas... Y sí, se necesita más de un día para apreciarlo y verlo todo. 


Y ahí se acabó nuestro viaje por Centroamérica porque del museo salimos corriendo al aeropuerto para agarrar nuestro vuelo de regreso a Caracas. Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo.


Nos vemos en el próximo destino,
M.